Autor: Ana K.
Un spanker muy querido me dijo que Roxana y yo éramos almas gemelas porque tenemos una forma muy similar de pensar. Yo también lo siento así, pero evidentemente que no somos iguales sino similares, ni más ni menos. En muchas cosas me siento identificada con los sentimientos y emociones de mi querida amiga, pero en otros no.
Yo tengo claro lo que busco: busco lo mismo que en una relación vainilla, con la diferencia que estas últimas ya no me satisfacen desde que tuve mi primera experiencia spanko. Lo que busco es una relación sin compromisos de ambas partes, pero quiero que sea una relación a largo plazo. A mi edad ya no me interesa estar con un hombre que me haga el truco del mago, o sea: echa un polvo y desaparece (perdón por la grosería, pero es así).
Yo no busco a nadie, si alguien aparece no será porque lo busque. Pero sí busco una relación principalmente de amistad. Puedo decir con cierto orgullo que hombres con los que he tenido relaciones spanko, hoy por hoy se han convertido en mis amigos y cuando nos encontramos físicamente o por la net, no necesariamente hablamos de spanking o tenemos una sesión, sino que nos hemos hecho confidentes de nuestras situaciones más íntimas.
Yo creo que en las relaciones tanto vainillas como spankos, no hay reglas definidas sino que cada pareja inventa y delimita sus propias reglas. Y con cada pareja, querida Roxana, creo que comienza una nueva partida. ¿Por qué? Simplemente porque Juan es diferente a Pedro y yo no soy ni María ni Pepita, así que él tendrá que adaptarse a mí y yo a él si queremos que esto dure más de una sesión.
Muchos sienten que algo les falta porque no tienen pareja estable y se preguntan qué pasará mañana. El tema de la soledad es todo un tema, y si bien no es exclusivo de los spankos hombres y mujeres, reconozco que para los que aceptamos que nos gustan las nalgadas y no tenemos una compañía en la vida, se nos hace más difícil encontrar una.
Allí viene la disyuntiva y aclaro que como siempre hablo sólo por mí: ¿volvería a tener una pareja vainilla? Porque siendo realista, es muy difícil, aunque no imposible, conseguir una pareja que le gusten las nalgadas tanto como a mí. Así que los caminos que se nos abren son bien definidos: o nos unimos a una pareja vainilla o seguimos como hasta ahora: solos y con encuentros esporádicos con personas que comparten esta aficción.
Muchos de mis amigos spankers son casados con vainillas. Uno de ellos en particular, muchas veces me dice que está preocupado por mi futuro, que tiene miedo por mi futura soledad. Mi respuesta es… “dudo que algún día tenga sentimiento de soledad por una simple razón: no estaré sola mientras esté conmigo misma y con mi Poder Superior. Ninguno de los dos me abandonará hasta el momento de mi muerte”. Así que… creo que la clave está en llevarme bien conmigo misma y ser mi mejor amiga porque tengo que vivir conmigo hasta que parta…
Otra pregunta que me hago con frecuencia es: ¿tendré los mismos sentimientos hacia el spanking dentro de 15 o 20 años? ¿Tendré las mismas necesidades de ser nalgueada? De ser así… ¿quién querrá nalguear a una señora de 60 años o más? Posiblemente… nadie! Entonces más vale que desde ya comience a buscar actividades que me mantengan en contacto con esta pasión como los grupos, blogs, artículos y relatos, sin olvidar cultivar la amistad de todas las personas maravillosas que he conocido y seguramente seguiré conociendo.
De todas formas… tanto a Roxana como a mí nos gustaría saber ¿qué opinan ustedes? ¿qué es lo que esperan ustedes de una relación spanko? ¿cómo ven su futuro?
Saludos!
