Es curiosa a veces la opinión que se suele tener desde fuera sobre las relaciones de Dominación y sumisión, sobre todo cuando se trata de un 24/7 _24 horas al día, 7 días a la semana.
Mucha gente piensa que Amo y sumisa viven en una especie de mazmorra o sótano preparado a tal efecto y que pasan todo su tiempo en sesión continua jeje… Imaginan a la sumisa constantemente atada, enjaulada, amordazada, azotada y sometida a toda clase de humillaciones; y el Amo aparece como su carcelero inmisericorde enfundado en cuero desde por la mañana.
Ejem … pues no es así: ni el Amo suele tomar el café con el látigo en la mano ni la sumisa suele salir a la calle con la correa y las cadenas puestas; entre otras cosas porque por más que gocemos de los oscuros placeres de BDSM, ni la vida cotidiana ni las circunstancias personales de cada uno te dan opción a olvidarte del resto del mundo para entregarte a tus goces (salvo raras excepciones… que de todo habrá) y, sobre todo, porque sería algo contrario al sentido común, que ha de estar muy presente.
Lo cierto es que una pareja de Amo y sumisa que viven juntos es una pareja como cualquier otra, compuesta por un hombre y una mujer, 2 personas que han decidido conjugar el estilo de vida que les erotiza y les llena con el resto de sus tareas, obligaciones, responsabilidades y tiempo de ocio, ensamblándolo en sus vidas como algo absolutamente natural, que lo es.
Así, el Amo ocupa un lugar dominante en el día a día y la sumisa le sirve y le respeta con alegría y entrega. Esto es así en cualquier momento y lugar y, si se “olvida”, basta una mirada cómplice entre los dos para recordar cuál es el lugar de cada uno: el famoso intercambio de poder, consentido, deseado y decidido libremente entre 2 personas adultas que se divierten y gozan viviendo de esta manera.
Está claro que, en su intimidad, Amo y sumisa se entregan a juegos eróticos y prácticas que forman parte de su estilo propio de vida, sobre las que nadie tiene por qué saber nada ni opinar puesto que todo es consensuado y gozado al máximo por ambos.
Dada mi condición de sumisa 24/7, sierva y esclava propiedad de mi SEÑOR, mucha gente _tanto fuera como dentro del mundo BDSM_ me suele hacer todo tipo de preguntas de lo más sorprendentes: “¿Qué ocurre con los hijos en una relación de este tipo?”, “el resto de la familia” (igual piensan que vamos a comer a casa de la suegra con el bondage o las pinzas en los pezones), “El trabajo de cada uno”, etc… No dejan de inquietarme estas preguntas. Yo siempre contesto lo mismo: por favor, el sentido común por encima de todo, que somos adultos, libres, inteligentes y personas absolutamente normales.
Sí, es necesario el sentido común a la hora de enfocar una relación de este tipo, donde el “poder” se ha cedido completamente a uno de los dos; y lo entrecomillo porque la sumisa posee un poder interior tan fuerte que es difícil explicar la magia o el encanto que es capaz de despertar en la persona del Amo. Lo cierto es que uno y otro se complementan y compenetran con exquisita precisión.
Y retomo el tema de la importancia del sentido común, porque es cierto que en estas relaciones se establecen unos vínculos tan fuertes, profundos e íntimos, que pueden llegar a rozar el abismo del descontrol y la locura.
Sentido común sobre todo a la hora de saber elegir a la persona a quien se le hace entrega de dicho poder, a quien te sometes con el cuerpo y con la mente. Este sometimiento no puede ser ciego: el Amo ha de ser alguien lo suficientemente maduro y responsable como para poder asumir la grandeza de una entrega incondicional de estas características.
Sentido común a la hora de vivir el día a día al lado de alguien a quien te has comprometido a obedecer, servir y complacer hasta el límite de tus propias fuerzas, pues es difícil dejarte hacer, dejarte moldear, dejarte educar… no es fácil ceder a cada paso y encajar bien castigos y humillaciones, pero, quien lo vive y lo siente sabe que es enriquecedor, gratificante y placentero al 100%, pues el objetivo está en conseguir sacar lo mejor de ti y, de esta manera, servir mejor a tu Amo.
Poco a poco, la rebelión y el orgullo van cediendo terreno a la docilidad y a la humildad y, si el Amo es realmente quien debe ser, conseguirá hacer mucha belleza con la persona de su sumisa, que goza dejándose acrisolar y entregándose con pasión al servicio de su Dueño, a quien admira, respeta y ama profundamente.
Yo, que soy humanista y romántica convencida, creo que no hay entrega sin amor y, en contra de otras líneas y tendencias dentro del BDSM, soy defensora a ultranza del amor en este tipo de relaciones, pues creo que realmente es en este contexto donde se perfeccionan (independientemente de que, con absoluta libertad, cada uno lo viva a su manera; esto no deja de ser una sencilla opinión)
Un amor que se traduce en: confianza y abandono. La sumisa que se entrega de esta manera es un ser fuerte, valiente y poderoso _precisamente porque eres fuerte eres sumisa, porque eres valiente eres sumisa_ capaz de luchar contra las imperfecciones y defectos que todos tenemos; la sumisa está inmersa en la batalla de vencerse cada día en su soberbia y egoísmo, pues está aprendiendo a servir y a amar, que es lo mas bello que puede hacer una persona.
¿Quién puede afirmar _no se cuántas veces lo habré oído_ que la sumisa es un ser débil y sin personalidad?....: En un maravilloso y contínuo acto de amor y de deseo que se renueva cada día al ponerse a los pies de su Amo, hace un ejercicio grandioso de libertad y voluntad, fortaleza y generosidad y, aceptada por su Amo, que recoge y acoge este ofrecimiento, convierten entre los dos su relación en una aventura trepidante repleta de obstáculos que vencer y metas que alcanzar juntos, un juego que hará muy difícil que venza el peor enemigo de cualquier pareja: la rutina; pues la entrega de cada día es capaz de renovar cualquier momento y le da a todo un brillo especial.
Me gustaría haber sido capaz de transmitir, aunque fuera levemente, la sensación de agradecimiento y entusiasmo que me embarga cuando analizo desde el sosiego esto que yo considero como el don de mi sumisión y en el que cada día crezco de la mano de mi DUEÑO. Sé que, bien enfocado, es algo que me ayuda y que me hace ser mejor persona.
Y, sobre todo, agradecimiento a mi AMO que, aparte de hacerme gozar como jamás nadie lo hizo antes, también entrega su tiempo con paciencia, esfuerzo y dedicación a la difícil tarea de educarme, cuidar de mí, protegerme e intentar cubrir todas mis necesidades. Agradecimiento, en definitiva, por haberme tomado como suya y seguir aceptándome a sus pies cada día.
Por ti y para ti, mi querido DUEÑO, por ti vale la pena seguir intentando dar lo mejor de mi; eso si… conservando siempre el sentido común.
Tu sumisa, tu entregada, sólo tuya
Lucecita{*MD*}