Fastidiadas.
Fastidiadas de hacer lo que nos da la gana, cansadas de ser nosotras quienes tienen la ultima palabra, de ser las que tomamos las decisiones, de sentir siempre que tenemos la sartén por el mango, y aunque reconocemos que nos gusta tener todo bajo control, cuando eso ya se convierte en una exigencia, fastidia, y mucho.
Tenemos siempre la sensación de llevar las riendas de todo lo que nos rodea, de tener que estar en cada momento a la altura de las circunstancias y de no mostrar en público nuestros momentos de debilidad, queriendo en nuestros adentros gritar, gritar en alto , un grito como el de la “terapia del grito primal”, que sirve para vaciar todo ese lastre que se va acumulando dentro con la soledad y la incomprensión que supone hacer siempre lo que una quiere , y sobre todo de hacer lo que se supone que esperan de nosotras, de no bajar nunca la guardia. En la vida cotidiana te sientes obligada a mostrarte independiente, decidida, una mujer trabajadora y liberada, que en todo momento parece autosuficiente, una mujer que toma sus decisiones, que decide lo que quiere y desea.
Es muy difícil saber lo que queremos, porque aun cuando nos sentimos más débiles que nunca, nos aparentamos tan fuertes y duras como siempre, sintiendo en más de un momento alejarnos del mundo, o que el mundo se aleja de nosotras. Además, como parte del espíritu contradictorio del que hacemos gala las mujeres, aquella fuerza y poder del que nos quejamos, nos gusta, y es parte de nosotras, y no pretendemos ni queremos renunciar a ello. Ahora algún spanker pensará: "es que lo queréis todo", pues sí, puede que sí, que lo queramos todo, quizás también sea porque tendemos a ofrecer todo.
Ese es el momento en el que el spank se convierte en nuestro escape, aquella salida para intentar soñar, por intentar vivir, una fantasía que dice mucho de nosotras, de las fieras que quieren ser domadas, y muchas estamos cansadas de buscar, al menos un juego virtual, que nos lleve la mente y el corazón a situaciones que solo anhelamos.
Y entonces llega ese momento, en el que nos hacen falta unos azotes, pero no por los azotes en si, si no por lo que significan: la atención, el cariño, el cuidado, y sobre todo por la necesidad de sentirse protegida y querida. Esa es la parte del spank que no todo el mundo entiende y comprende. Es sexo, sin lugar a dudas por las sensaciones primarias que nos produce, pero luego esta esa otra parte que es tan difícil de entender y sobre todo de hacer que se comparta, es difícil aceptar que no tenemos lo que realmente necesitamos.
Necesitamos sentirnos pequeñas; necesitamos descansar y abandonarnos en alguien. Y que te protejan y que te exijan más, porque sabes que puedes dar más y mejor de ti.
Y puede que la vida misma, haciéndonos conseguir casi siempre lo que queremos, nos ha vuelto caprichosas, muchas veces egoístas, creernos autosuficientes y súper capaces, y no lo somos, de verdad que no lo somos.
Muchos buscan este medio, o medios similares solo para poder saciar su morbo y no es malo, porque todos lo tenemos, pero la mayoría no saben que hay mucho más aquí, que muchas dejamos parte de nuestras vidas y de nuestra personalidad entre ventanas y letras.
Esto somos, somos spankees, llenas de manías, de caprichos que siempre son cumplidos, llenos de miradas retantes, y con ganas, de al menos una vez, bajar la mirada por amor, por necesidad, por un juego, por morbo o por yo que sé.
Sin embargo, es importante el aclarar, que todo aquello que deseamos, que muchas tienen la dicha de haber experimentado ya, no debe interpretarse nunca a que somos mujeres de baja autoestima, ni bobas, porque la sensación de ser doblegada, de entregar tu cuerpo y tu mente a tu spanker, es, sin duda alguna siempre por nuestra voluntad, aun ahí, hacemos, porque así lo decidimos, lo que nosotras queremos. Irónico no?.
Este escrito ha surgido por seguir el hilo al sentimiento de una de nosotras, de ahí surgió, de cometarios, de opiniones, de maneras de sentir y pensar, gracias a Maria José, Lucecita, Aslade, Mirentxu, Chica Mala, además de mis amigos spankers Bilbo, Nankir y WickedJose, que en su momento nos expresaron su cariño y apoyo.
Mil gracias.
Malcriadita

