Hoy en la mañana, tenía una resaca del demonio, un dolor punzante en el bajo vientre y una talla más de ropa por una hinchazón “femenina”, a mi alrededor la pieza llena de ropa que en algún momento me probé y al final no me puse y quedó entre que a medio salir del closet o a medio poner en la silla o entre la cama y el suelo; en el velador el celular con 2 llamadas perdidas de mi madre que quiere que vaya al mercado con mi abuela y yo… a un paso del colapso. Hoy…hoy definitivamente no me levanté spankee. Si viene un hombre y trata de darme unas nalgadas es muy probable que termine con un zapato mío en la cabeza.
Existen mañanas en las que me miro al espejo y me encuentro bonita, linda cola, totalmente spankeable, me ducho y me paso ese guante de hebras naturales con delicadeza para dejar las nalgas suaves, me pongo cremas y pantalones ajustados. Pero, otras mañanas, me levanto y me miro al espejo y lloro, no me encuentro nada bueno.
Entonces, la primera mañana unas nalgadas suenan al cielo, pero la otra mañana suenan a fastidio, no lo entiendo, ¿soy o no soy spankee? ¿Porqué no todos los días me gusta el spank? No lo se, sólo se que definitivamente casi todos los días merezco unas nalgadas, pero no todos los días estoy dispuesta a recibirlos… ¿y tu?.
