Autor: Selene.

Llevas años pensando en cuanto te gustaría estar sobre las rodillas de un hombre y que éste te de unos azotes. Fantaseando con el sonido de un cinturón saliendo de las trabillas y restallando contra la piel de tus nalgas. Pero... eso no es normal, no nos han educado para eso, somos mujeres libres, independientes, capaces de controlar nuestra propia vida ¿cómo vamos a dejar que un hombre nos azote?.

Caprichosas, rebeldes, desenfadadas, dueñas de nosotras mismas y del mundo que nos rodea ¿¿y?? Sigues pensando que lo que de verdad necesitas son unos azotes. Pufff!!! Y esto ¿cómo se come? Bueno, bienvenida a este "Pequeño mundo spankee" porque eres una de nosotras. Eres spankee.

Oh, cielos... qué horror!!! y ahora ¿qué hago?? pues... lo normal en estos casos, leer mucho durante un tiempo razonable, interiorizar y tratar de comprender lo que sientes, tomar conciencia de que una cosa es lo que sucede en tu mundo habitual, donde sigues siendo la reina, la jefa, la que manda, controla e impone, nada de eso va a cambiar por recibir unos azotes eróticos en las nalgas.

Y luego... buscar una persona, con independencia de su sexo, con quien compartir tus fantasías. Aquí todo vale dentro del respeto, nadie conoce a nadie... y todos nos vamos conociendo, abriéndonos, dejando ver esa parte de nosotros mismos que nos diferencia del resto y algún día, después de escribir, conocer, hablar, soñar, compartir, analizar y decidir, un spanker (tu spanker durante esos momentos) te sujetará por las muñecas mirándote a los ojos, se sentará y te pondrá sobre sus rodillas iniciando una escena que no por repetida deja de se excitante.

La primera nalgada, un mundo nuevo ante ti. La primera vez que te adentras en juegos más complejos, cuando vais caminando juntos hacia un lugar privado para compartir fantasías. La primera vez que sientes sobre tus nalgas, la fusta, el cinturón, el paddel, la regla... Son vuestras fantasías, total.. Tampoco es una tragedia, sobrevivirás a esto, solo eres spankee... o quizás, después de leer esto te vayas a buscar una segunda opinión, pero por los síntomas, yo diría que lo único que te pasa es que de verdad, necesitas esos azotes.