Momentos (I): El momento en que el castigo es irreversible.
Autor: BilboSpank.
Selene dirigió hace unos días una invitación pública a colaborar en este blog, que decidí aceptar. Tenía, además, una idea clara de lo que quería hacer y así se lo propuse. Se trata de una serie de reflexiones sobre ciertos momentos, momentos importantes, momentos en los que algo sucede, antes, a lo largo o después del castigo. Este de hoy es el primero y trata del momento en que el castigo se hace irreversible, o al menos, si ya lo era, el momento en que se hace patente.
Incluso cuando se haya venido hablando, (y jugando con las sensaciones, eso es claro), de un determinado castigo entre spanker y spankee, quizá a lo largo de toda una tarde o incluso de varios días, para mí resulta claro que hay un momento en que el castigo se hace inevitable.
Puede estar marcado por un cambio en el tono de voz, por una mirada dura y severa, por una pregunta sorprendida o, en algunos casos, por algo más repentino, como sucede cuando el spanker enojado por algún comportamiento fuera de lugar, ni siquiera se da el gusto del regaño y pasa directamente a tomar por el brazo, el hombro o la muñeca a la spankee, movimiento que suele desembocar en un coro de protestas e incluso a veces, de insultos más o menos patentes, antes de que ésta se de cuenta de que hace mejor en callarse...
Pero prefiero la sutileza de la mirada dura, buscar los ojos de la spankee y taladrarlos con los míos, trasmitiendo un mensaje inequívoco de enojo y de consecuencia. Me resulta especialmente excitante y provocativo adoptar un gesto serio, dejar que aflore la tensión al rostro, y que los ojos, esos mensajeros implacables, tanto de ternura como de severidad, hablen... en silencio.
Otras veces se trata de una pregunta, de una llamada, de utilizar el nombre de la spankee como preludio del futuro castigo. Y en la pregunta, en el nombre que pronuncias..., la ligera inflexión que convierte en dura una voz otras veces tierna y cariñosa. Es espectacular el efecto que produce en la spankee esa significativa variación en el tono de voz, y es tanto más sorprendente cuanto el mismo se produzca entre las palabras de una misma frase. Si tenemos la suerte de encontrarnos mirando a la spankee y cuidamos de no cambiar la expresión de nuestro rostro, podremos observar comoel suyomuda de pronto y asoma el temor a sus ojos.
Este momento mágico marca un antes y un después... a partir de ahí spanker y spankee son... eso, spanker y spankee... y el juego comienza.



Doc dijo
Me pregunto con sorpresa si una pregunta puede ser sorprendida. O.. Si una soprendida fue preguntada. O... simplemente la "pregunta" le produjo sopresa.
En cualquier caso mucha esencia del spanking esta en la sorpresa. En lo no esperado.
Enhorabuena Bilbo por tus reflexiones en el post
Doc
12 Noviembre 2007 | 10:24 PM